Un equipo de neurocientíficos de EEUU ha conseguido aumentar el autocontrol de las personas con estimulación cerebral aplicada a la región prefrontal del cerebro, un área vinculada a los procesos de toma de decisiones y a la adecuación del comportamiento social en cada momento. El método podría resultar útil algún día para el tratamiento de trastornos como el TDAH o el síndrome de Tourette, caracterizados por el déficit de autocontrol.