Limitar los productos contaminantes en una fábrica, crear las condiciones de trabajo adecuadas o introducir productos en el mercado en cuya elaboración no se han visto involucrados niños, son factores que pueden afectar a los beneficios de una empresa. Según varios estudios llevados a cabo por un estudiante de doctorado de la Universidad de Groningen, Holanda, la responsabilidad social corporativa incrementa el valor de la empresa. Sostiene, además, que, bien gestionada, esta práctica mejora la rentabilidad a largo plazo. Las grandes empresas ya trabajan en este sentido, dejando de percibir la responsabilidad social como “filantropía” e introduciéndola en el corazón de su estrategia.