CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Añado ahora una visión sinóptica del uso concreto de los libros bíblicos en los cinco Hechos Apócrifos primitivos de los Apóstoles. En ella puede apreciarse la preferencia de los distintos autores por los textos bíblicos paralelos. Es fácilmente constatable, por ejemplo, la presencia preferencial de Mateo frente a otros evangelistas. Notamos las menciones de Pablo en sus Hechos así como en los Hechos de los Apóstoles de Lucas. Por razones obvias, me limito en este lugar a las citas textuales, las alusiones indudables y a los sucesos bíblicos. Las cifras enumeran las referencias usadas. Los datos pueden verse en nuestra edición de los Hechos Apócrifos de los Apóstoles, vol. I 87ss.

HEHOS DE ANDRÉS

Antiguo Testamento

Gén: …………………………………………………………………………… 8
Éx: ……………………………………………………………………………… 2
Dt: …………………………………………………………………………… .. 2
Jer: ……………………………………………………………………………... 1
Tob: ……………………………………………………………………………. 1

Nuevo Testamento

Mt y otros: …………………………………………………………………….. 25
Mt solo: ………………………………………………………………………... 4
Mc solo: ……………………………………………………………………….. 2
Lc solo: ………………………………………………………………………… 9
Jn solo: …………………………………………………………………………. 5
Hch: …………………………………………………………………………….. 10
Rom: …………………………………………………………………………….. 3
1 Cor: ……………………………………………………………………………. 7
2 Cor: ……………………………………………………………………………. 1
Gál: ……………………………………………………………………………… 3
Ef: ……………………………………………………………………………….. 6
Col: ……………………………………………………………………………… 3
1 Tim: …………………………………………………………………………… 3
2 Tim: ……………………………………………………………………………. 3
Heb: ……………………………………………………………………………… 1
Sant: ……………………………………………………………………………… 1
1 Pe: ………………………………………………………………………………. 2
1 Jn: ……………………………………………………………………………….. 2
Jds: ………………………………………………………………………………… 1
Ap: ………………………………………………………………………………… 1

HECHOS DE JUAN

Antiguo Testamento

Dt: …………………………………………………………………………………. 1
Is.: …………………………………………………………………………………. 1
Job: ………………………………………………………………………………… 1
Eclo: ……………………………………………………………………………….. 1

Nuevo Testamento

Mt y otros: ………………………………………………………………………... 35
Mt solo: …………………………………………………………………………… 10
Mc solo: …………………………………………………………………………... 4
Lc solo: ……………………………………………………………………………. 10
Jn solo: ……………………………………………………………………………. 20
Hch: ……………………………………………………………………………….. 5
Rom: ………………………………………………………………………………. 2
1 Cor: ……………………………………………………………………………… 6
2 Cor: ……………………………………………………………………………… 4
Gál: ………………………………………………………………………………… 1
Ef: …………………………………………………………………………………... 4
Flp: …………………………………………………………………………………. 1
1 Tim: ……………………………………………………………………………… 1
Tit: …………………………………………………………………………………. 2
Heb: ……………………………………………………………………………… . 1
Sant: ………………………………………………………………………………. 2
1 Pe: ………………………………………………………………………………. 2
2 Pe: ……………………………………………………………………………… 1
1 Jn: ………………………………………………………………………………… 4
Ap: …………………………………………………………………………………. 1

HECHOS DE PEDRO

Antiguo Testamento

Gén: …………………………………………………………………………….… 2
Éx: ………………………………………………………………………………… 1
Dt: ………………………………………………………………………………… 1
1 Re: ………………………………………………………………………………. 1
Sal: ………………………………………………………………………………… 3
Ecclo: ……………………………………………………………………………… 1
Am: ……………………………………………………………………………….. 1
Is: ……………………………………………………………………………… 7
Jer: ………………………………………………………………………….….. 2
Ez: ……………………………………………………………………………… 1
Dan: ……………………………………………………………………………. 2

Nuevo Testamento

Mt y otros: ……………………………………………………………………… 25
Mt solo: …………………………………………………………………………. 12
Lc solo: …………………………………………………………………………. 8
Jn solo: …………………………………………………………………………. 1
Hch: …………………………………………………………………………….. 29
Rom: ……………………………………………………………………………. 6
1 Cor: …………………………………………………………………………… 13
2 Cor: …………………………………………………………………………… 4
Gál: ……………………………………………………………………………… 8
Ef: ……………………………………………………………………………….. 3
Flp: ……………………………………………………………………………… 2
Col: ……………………………………………………………………………… 1
2 Tes: ……………………………………………………………………………. 1
1 Tim: …………………………………………………………………………… 2
2 Tim: …………………………………………………………………………… 2
1 Pe: ……………………………………………………………………………… 1
2 Pe: ……………………………………………………………………………… 2
1 Jn: ………………………………………………………………………………. 2

(Continuaremos otro día esta visión sinóptica).

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro


Jueves, 10 de Septiembre 2009



Hoy escribe Antonio Piñero

Tema: El reino del mesías davídico en la tierra y su entorno. Hoy en el "Libro de los Jubileos" (del siglo II a.C.


El reino mesiánico (Jub 23,26-32; Apócrifos del Antiguo Testamento II 137-138)

El vidente, que reescribe el libro del Génesis, ve lo que ocurrirá después de la muerte de Abrahán. No indica cuándo: en un tiempo indeterminado al que precede una degeneración de la tierra y sus habitantes, y una perversión general de Israel. Dios suscitará a los gentiles contra su pueblo elegido, pero tras el castigo vendrá el tiempo mesiánico de la paz y la abundancia:

He aquí el texto:

En esos días [del reino mesiánico] los niños comenzarán a examinar las leyes y a estudiar los mandamientos, volviendo al camino de la justicia. Irán multiplicándose y creciendo las vidas de esos hombres, generación tras generación y día tras día, hasta que se acerquen sus vidas a los mil años y a muchos años de muchos días. No habrá anciano ni quien se canse de vivir, pues todos serán niños e infantes; pasarán todos sus días en salud y gozo, y vivirán sin que haya ningún demonio ni mal destructor, pues todos sus días serán de bendición y salud.

Entonces curará el Señor a sus siervos, que se alzarán y verán gran paz. Se dispersarán sus enemigos, y los justos verán y darán gracias, regocijándose por los siglos de los siglos viendo en el enemigo todo sus castigo y maldición. Sus huesos descansarán en la tierra, su espíritu se alegrará sobremanera, y sabrá que existe un Señor que cumple sentencia y otorga clemencia a los centenares y miríadas que lo aman. Y tú, Moisés, escribe estas palabras pues así está escrito y registrado en las tablas celestiales como testimonio de perpetuas generaciones.


Bendición mesiánicas a Leví y a Judá (Jubileos 31, 13-23; Apócrifos del Antiguo Testamento II 154)

Lo mismo que, posteriormente, el autor de los Testamentos de los XII Patriarcas, el visionario, que ha compuesto “El libro de los Jubileos, o de la distribución de los días”, ha recibido de Dios en visión qué es lo que preanunció el patriarca Isaac en su lecho de muerte. Isaac bendice a sus nietos –hijos de Jacob- Leví y Judá. Estas bendiciones justifican la idea –que los lectores ya conocen- de que junto al mesías político habrá un sacerdote que será el custodio de la recta interpretación de la Ley en el reino mesiánico y el vigilante de su cumplimiento.

He aquí el texto:

Se dirigió primero a Leví y comenzó a decir:

— El Dios de todos, Señor de toda la eternidad, te bendiga a ti y a tus hijos por toda la eternidad. El Señor te dé, y a ti y tu descendencia, gran inteligencia de su gloria y te acerque, a ti y a tu posteridad entre todos los mortales, para servir en su templo. Como los ángeles de la faz y como los santos, tal será la descendencia de tus hijos, para gloria, grandeza y santidad; engrandézcalos por toda la eternidad. Serán jueces, príncipes y señores de toda la descendencia de los hijos de Jacob; dirán con justicia la palabra del Señor, juzgarán justamente todos sus juicios, expondrán mis caminos a Jacob y mi senda a Israel; la bendición del Señor será puesta en su boca para bendecir a toda la descendencia del amado. Tu madre tedio el nombre de Leví, y con verdad te puso este nombre, pues próximo al Señor estarás y serás socio de todos los hijos de Jacob. Su mesa sea la tuya. Comed de ella tú y tus hijos; por todas las generaciones esté tu mesa llena y no falte tu sustento eternamente. Caigan ante ti cuantos te odien; sean desarraigados todos tus enemigos y perezcan: bendito sea quien te bendiga, y todo pueblo que te maldiga, maldito sea.

Y a Judá le digo:

— El Señor te dé fuerza y reciedumbre para hollar a cuantos te odien; sé tu soberano, y uno de tus descendientes de los hijos de Jacob. Que tu nombre y el de tus hijos se extienda por toda la tierra y sus ciudades. Entonces temerán los gentiles ante tu faz, se turbarán todas las naciones, y todo pueblo se conmoverá. Por ti será socorrido Jacob, y en ti se hallará la redención de Israel. El día en que te sientes en tu trono justo y glorioso, tendrá gran salvación toda la descendencia de los hijos del amado. Bendito quien te bendiga, y todos los que te odien, atormenten y maldigan, sean desarraigados, perezcan de la tierra y sean malditos. Volviéndose, lo besó nuevamente y abrazó, y se regocijó grandemente, pues había visto a los hijos de Jacob, sus hijos verdaderos. Saliendo Judá de su regazo, cayó prosternándose ante él, y los bendijo otra vez. Su padre descansó allí aquella noche, cerca de Isaac, y comieron y bebieron con gozo. Hizo dormir Isaac a los dos hijos de Jacob, uno a su diestra y otro a su siniestra, lo que le fue computado como acto justo.


Seguiremos con otros textos de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Los apóstoles en la literatura apócrifa”

………………………

Magíster de "Ciencias de las Religiones" Universidad PABLO DE OLAVIDE, Sevilla (Véase postal de 26-06-2009)

Para obtener más información:

http://www.upo.es/historia_antigua/master_religiones/index.jsp

Saludos de nuevo.





Miércoles, 9 de Septiembre 2009



Hoy escribe Antonio Piñero

Tema: Seguimos con textos sobre el mesías davídico, político-guerrero en tiempos en torno a Jesús y nos concentramos en el reino del mesías y su entorno


1. Comienzo del reino mesiánico (Recogido en el Libro I de Henoc. 1 Henoc 90,18-22; Apócrifos del Antiguo Testamento, IV 121-2)

Se trata en este texto del combate escatológico entre las fuerzas del mal y del bien, inmediatamente antes de la instauración del reino de Dios. Las “ovejas” son los israelitas justos. Las bestias y aves del cielo son los malvados. El dueño de las ovejas es Dios (o a veces su mesías). Los hombres blancos. Los siete hombres blancos son los arcángeles que traen las almas pare el juicio. Los setenta pastores son los que han gobernado mal al pueblo de Israel (reyes, normalmente).

He aquí el texto:

Vi que se llegó a ellos el dueño de las ovejas y tomó en su mano la vara de su cólera, y golpeó la tierra, que se abrió. Todas las bestias y aves del cielo dejaron de estar junto a las ovejas y fueron tragadas por la tierra, que las cubrió. Vi que se dio a las ovejas una gran espada, y salieron las ovejas contra todas las bestias salvajes a matarlas, y todas las bestias y aves del cielo huyeron ante ellas.

Vi que era construido un trono en la tierra amena, y se sentaba en él el dueño de las ovejas y el otro cogía los libros sellados y los abría ante el dueño de las ovejas. El dueño llamó a los siete primeros hombres blancos y mandó que trajeran ante él el primer astro que precedió a los astros de penes como de caballo, y trajeron a todos ante él. Y dijo al hombre que escribía ante él: “Toma a estos setenta pastores a quienes entregué las ovejas y mataron a más de las que les había ordenado”.


2. El Juicio final de todas las naciones (1 Henoc 90,23-27; Apócrifos del Antiguo Testamento IV 122)

El juicio final es a veces confuso en estos textos apocalípticos, porque se confunden en el tiempo dos Juicios (ambos “finales”). El primero es la antesala al reino mesiánico en la tierra, en el que los malvados serán juzgados y no entrarán en el Reino. El segundo Juicio Final, el definitivo, es como el primero, pero ocurrirá sólo cuando se termine el reino mesiánico en la tierra y venga el “otro mundo”, ultraterreno y definitivo. Este mundo se describe con la apariencia del primero (se dirá que es “una nueva tierra y un nuevo cielo”), pero en realidad se trata de un mundo en el más allá.

Veamos ya el texto:

Entonces vi a todos atados, todos de pie ante él. Primero fue el juicio de los astros: fueron juzgados, resultaron culpables y marcharon al lugar de la condena. Los echaron en un lugar profundo, lleno de fuego flameante y de columnas incandescentes. Y los setenta pastores fueron juzgados, resultaron culpables y fueron arrojados también al abismo de fuego. Vi en aquel momento que se abría un abismo como el anterior, en medio de la tierra, lleno de fuego. Trajeron a las ovejas ciegas y fueron juzgadas. Resultaron culpables, fueron arrojadas a aquella sima de fuego y comenzaron a arder. Y esta sima estaba a la derecha de la casa. Entonces vi a las ovejas arder y a sus huesos quemarse.

3. La nueva Jerusalén (1 Henoc 90,28-41; Apócrifos del Antiguo Testamento IV 122-3)

Aquí se ve cómo esta “nueva Jerusalén” puede entenderse como “nueva” aquí en la tierra. Pero estos mismo elementos serán tomados por el autor del Apocalipsis del Nuevo Testamento, el vidente Juan, para describir la “Jerusalén celestial”, el paraíso ultramundano. La clave está en que los apocalípticos conciben el reino mesiánico en la tierra como un adelanto del reino mesiánico definitivo en el otro mundo. Por ello las descripciones son las mismas

He aquí el texto:

Me levanté para ver hasta que él enrolló la vieja casa. Sacaron todas las columnas, vigas y ornamentos de la casa enrollados junto con ella; los sacaron y los echaron en un lugar al sur de la tierra. Vi que trajo el dueño de las ovejas una casa nueva, más grande y alta que la primera, y la puso en el lugar de la que había sido recogida. Todas sus columnas y ornamentos eran nuevos y mayores que los de la antigua que había quitado, y el dueño de las ovejas estaba dentro.

Vi a todas las ovejas que quedaron y cómo todos los animales de la tierra y todas las aves caían prosternándose ante las ovejas, suplicándoles y obedeciéndoles en todas sus órdenes […] Las ovejas eran todas blancas, y su lana espesa y pura. Todos los que habían perecido y habían sido dispersados, todas las bestias del campo y todas las ovejas del cielo (el resto que quedaba) se reunieron en esa casa. El dueño de las ovejas se alegró muchísimo, pues todos eran buenos y habían vuelto a casa. vi que depusieron la espada a había sido entregada a las ovejas, la volvieron a su vaina y la sellaron ante el dueño […] vi que nacía un toro blanco de grandes cuernos y cómo todas las bestias del campo y las aves del cielo lo temían y suplicaban en todo momento. Vi que se transmutaban las especies y se convertían todos en toros blancos…

Esta es la visión que vi cuando me dormí. Me desperté, bendije al Señor justo y le alabé. Luego lloré con gran llanto, y mis lágrimas no se detenían…, pues todo llegará y se cumplirá.


4. Reino mesiánico (1 Henoc 10,17-11,1; Apócrifos del Antiguo Testamento IV 47-48)

Entonces serán humildes todos los justos, vivirán hasta engendrar mil hijos y cumplirán en paz todos los días de su mocedad y vejez. En esos días toda la tierra será labrada con justicia, toda ella quedará cuajada de árboles y será llena de bendición. Plantarán en ella toda clase de árboles amenos y vides, y la parra que se plante en ella dará frutos en abundancia. De cuanta semilla sea plantada en la tierra una medida producirá mil, y cada medida de aceitunas producirá diez tinajas de aceite. Purifica tú la tierra de toda injusticia, de toda iniquidad, pecado, impiedad, y de toda impureza que se comete sobre ella: extírpalas de ella; que sean justos todos los hijos de los hombres, y que todos los pueblos me adoren y bendigan, prosternándose ante mí. Sea pura la tierra de toda corrupción y pecado, de toda plaga y dolor, y yo no volveré a enviar contra ella un diluvio por todas las generaciones, hasta la eternidad.

En esos días abriré los tesoros de bendiciones que hay en el cielo para hacerlos descender a la tierra sobre las obras y el esfuerzo de los hijos de los hombres. La paz y la verdad serán compañeras por siempre, en todas las generaciones.

Seguiremos con otros textos de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Los apóstoles en la literatura apócrifa”

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Magíster de "Ciencias de las Religiones" Universidad PABLO DE OLAVIDE, Sevilla (Véase postal de 26-06-2009)

Para obtener más información:

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Saludos de nuevo.






Lunes, 7 de Septiembre 2009


Hoy escriben Antonio Piñero/Florentino García Martínez


Tema: Como ya sabemos, Ernst Käsemann, discípulo de Rudolf Bultmann, defendió que la raíz de la teología específicamente cristiana es en gran parte una copia de la apocalíptica judía que esos mismos cristianos habían superpuesto al pensamiento genuino de un Jesús no apocalíptico. Una vez expuestas las ideas de Käsemann, procedemos a la crítica.

Con el resumen precedente -afirma Florentino- se ha dado una presentación respetuosa y objetiva de la hipótesis de Käsemann. A continuación se expondrán los principales puntos que impiden aceptar esta hipótesis.

Por supuesto, es imposible discutir aquí los grandes presupuestos que sirven de base a la hipótesis de Käsemann, tanto al nivel de la crítica de las formas y de la crítica literaria del Nuevo Testamento como al nivel de la teología subyacente a toda su hipótesis.

Todo ello corresponde al ámbito del pensamiento de los sucesores de Bultmann, que probablemente muchos de los lectores de este blog conocen en sus líneas generales: una crítica radical a la historicidad de los evangelios, y a lo que denominan el “protocatolicismo”, o catolicismo temprano en la evolución de la Iglesia primitiva. Pero a la vez, los bultamntianos construyen un imponente edificio de una teología del Nuevo Testamento que –a pesar de los pesares- concuerda con sus presupuestos por lo general luteranos y que les permite mantener a la vez, aunque disociadas, una vida de piedad privada hacia Dios y Jesús como mediador de Éste, con una hipercrítica en el ámbito de lo científico al Nuevo Testamento y al cristianismo primitivo, en el que ven cómo empiezan a formarse las "desviaciones" que luego serán típicas de la Iglesia Católica.

La crítica presente intenta situarse, pues, en el mismo plano del trabajo de Käsemann y parte, por tanto, no de los grandes presupuestos teóricos implícitos, sino de sus afirmaciones concretas. Se centrará en los puntos siguientes del ideario de Käsemann

- Definición de apocalíptica.

- Importancia de la espera de la parusía.

- Jesús no apocalíptico.

- Reconstrucción histórica.


1. Definición de apocalíptica

La primera observación que debe hacerse a la hipótesis de Käsemann (y ésta fue una de las primeras objeciones que se le hicieron) es que parte de una concepción particular de la “apocalíptica”, muy propia suya y difícilmente aceptable.

Es enormemente revelador el que en su primer artículo (que citamos al principio de estaa serie: «Die Anfänge christlicher Theologie», publicado en la Zeitschrift für Theologie und Kirche [ZThK] 57 (1960) 162-185 = “Los comienzos de la teología cristiana", publicado en la “Revista de Teología y de Iglesia”.) Käsemann no sintió la necesidad de definir qué es lo que él entendía por apocalíptica.

Toda una serie de expresiones suponen que para él, como para sus lectores, el concepto de apocalíptica es una cosa evidente. Es más, su frecuente empleo sin calificaciones de “apocalíptica” sugiere que se trata de un fenómeno homogéneo en el que se mezclan elementos provenientes de la apocalíptica del Antiguo Testamento: la del judaísmo tardío, la representada por la comunidad qumránica, etc., y lo que él designa como "apocalíptica cristiana pospascual".

Pero, como indica G. Ebeling, parodiando una de la frases de Käsemann, “hay que distinguir entre apocalíptica y apocalíptica”. Decía textualmente así


"Como ha señalado acertadamente Käsemann, “hay que distinguir entre entusiasmo y entusiasmo, al igual que entre espíritu y espíritu”, del mismo modo y con igual razón habrá que señalar que debe distinguirse entre apocalíptica y apocalíptica” (G. Ebeling, “Der Grund christlicher Theologie”, Zeitschrift für Theologie und Kirche 58 [1961J 227-244, en la p. 235 = “El fundamento de la teología cristiana”: Revista de Teología e Iglesia .

Únicamente en su segundo artículo («Zum Thema der urchristlichen Apokalyptik», ZThK 59 [1962] 257-284; hay que añadir otro también importante: «Paulus und der Frühkatholizismus» ZThK 60 [1963] 75-89 = “Sobre el tema de la apocalíptica cristiana primitiva” y “Pablo y el protocatolicismo”), y movido a ello por la crítica de G. Ebeling sobre el problema terminológico, Käsemann se sintió obligado a precisar que para él “apocalíptica” es “la espera inminente de la parusía”, es decir, “la forma especial de escatología que trata del final de la historia”. Escribía:


“Esa clase especial de escatología, que trata de ese final de la historia, no se posee un término adecuado. Que la apocalíptica queda así como un [término] ambivalente no se puede discutir. ¿De qué vocablo no habrá que decir lo mismo? Del contexto se deduce que casi siempre hablo de la apocalíptica cristiana primitiva para designar la inminente espera de la parusía” (“Thema” p. 258, n. 2).


Este intento de definición nos precisa claramente que Käsemann emplea en su tesis la palabra “apocalíptica” con un sentido muy particular, en el que nos detendremos en la próxima postal de esta serie.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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• En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es el mismo, pues estamos comentando en los dos este libro.

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”

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Domingo, 6 de Septiembre 2009
Hoy escribe Antonio Piñero

Tema: Seguimos con el mesías davídico, político-guerrero en tiempos en torno a Jesús. Hoy vamos a leer un texto de uno de los apócrifos del Antiguo Testamento que más han marcado al cristianismo: el Libro IV de Esdras, escrito en torno al año 100 de nuestra era. Su materia, sin embargo, refleja el pensamiento judío, anterior al autor, de todo el siglo I.

Leemos la visión sexta: "El Hombre sobre las nubes y el combate escatológico" (13,1-15; Apócrifos del Antiguo Testamento , tomo VI, pp. 449-451; el texto está un poco arreglado para su abreviación y comprensión)

Y sucedió que, tras siete días, tuve un sueño durante la noche. Y vi que se levantaba un viento del mar de manera que agitaba todas sus olas. Y vi cómo volaba un Hombre sobre las nubes del cielo y hacia donde dirigía su mirada, temblaban todas las cosas que estaban bajo su vista, y hacia donde salía la voz de su boca, se encendían todos los que oían su voz, como se derrite la cera cuando siente el fuego. Y tras esto vi cómo se congregaba una muchedumbre de hombres innumerable de los cuatro vientos de la tierra, para luchar contra el Hombre que había salido del mar. Y vi cómo formó para sí el Hombre una gran montaña y voló hasta colocarse sobre ella. Y yo quise ver la región o el lugar donde se había formado la montaña y no pude.

Y tras esto vi cómo todos los que se habían congregado contra él, temían grandemente y con todo se atrevían a luchar. Y he aquí que cuando el Hombre vio el ímpetu de la muchedumbre que venía hacia él, no levantó su mano, ni tomó la espada ni cualquiera de los instrumentos de guerra, solamente vi cómo hizo salir de su boca como una ola de fuego y un espíritu de llama de sus labios; y de su boca hacía salir centellas y tempestades, mezclándose todas estas cosas: la corriente de fuego, el viento de llama y la fuerza de la tempestad. Todo ello cayó sobre el ímpetu de la muchedumbre que estaba preparada para luchar, y los incendió a todos de manera que nada se viese de la muchedumbre innumerable, sino solamente el polvo de la ceniza y el olor del humo. Y viéndolo me quedé atónito.

Y tras esto vi al mismo Hombre que bajaba del monte y llamaba hacia sí a otra muchedumbre pacífica. Y venían hacia él rostros de muchos hombres, unos gozosos, otros tristes, unos atados, otros trayendo ofrendas.

Y yo, por el pavor inmenso, me desperté y oré al Altísimo diciendo:

- Muéstrame, pues, ahora también la interpretación de este sueño […]


"El mesías. Interpretación de la visión del Hombre que procede del mar" (13,16-33; Apócrifos del Antiguo Testamento vol. VI, pp. 452-455; el texto está un poco arreglado para su abreviación y comprensión)

El hombre al que has visto precedente del corazón del mar, es aquél a quien el Altísimo ha venido manteniendo oculto durante muchas edades, y que liberará a su creación, y va a orientar a aquellos que andan defectuosos. Y respecto a lo que has visto, a saber que sale viento, fuego y una tormenta de su boca, y que sin blandir ninguna lanza o espada destroza a la multitud que se dirige contra él, su interpretación es la siguiente:

Ved, se acercan los días en los que el Altísimo va a librar a aquellos que están en la tierra. Y las gentes que la habitan sufrirán gran confusión. Entonces planearán guerrear unos contra otros, ciudad contra ciudad, lugar contra lugar, pueblo contra pueblo, y reino contra reino. Y cuando ocurran estas cosas y tengan lugar los signos que os he mostrado de antemano, entonces se revelará mi hijo (o mi “siervo”), al que habéis visto saliendo del mar.


A continuación incluyo unas cuanta observaciones de Domingo Muñoz León, que es el autor de la traducción, introducción y comentario de este Libro IV de Esdras en la colección “Apócrifos del Antiguo Testamento” :

El “profeta” Esdras –es decir, el desconocido autor judío del siglo I- añade a lo largo de su obra a esta visión del mesías una serie de catálogos de signos cósmico y terrenos que precederán al final. En las últimas visiones del libro el autor presupone la inminencia del reino mesiánico, que parece ser un estadio en el camino hacia el juicio final. Al final de este reinado el mesías morirá.

En consecuencia, parece claro que la restauración de la situación ideal de la monarquía davídica no desempeña un papel de importancia en las esperanzas del autor en relación con su política ideal futura. La destrucción del Imperio romano, por el contrrio, sí era muy importante y ésta es el centro de las visiones 5ª y 6ª. Sin embargo, la destrucción de Roma se espera que tendría lugar a través del ejercicio de las funciones judiciales del mesías más que de sus (acciones) militares.

Un punto oscuro es la relación mesías-Hijo de Dios. El “Hombre” de la visión sexta es el Hijo (13,32: “Se revelará mi Hijo”; 13,37: “Mi propio Hijo acusará de sus impiedades a los pueblos”); a veces se habla de “mi Hijo y los que con Él están” (13,52; 14,9). La “revelación” del Hijo (7,28-29) podría reflejar la idea de que el mesías estaba escondido en Dios antes de manifestarse en la tierra. Sería lo mismo que ocurre con la ley de Moisés en el pendamiento judío de la época: estaba escondida en Dios antes de manifestarse en el Sinaí. En el caso del mesías no es la persoan la que estaba escondida, sino el concepto de mesías.

La victoria del mesías sobre el águila que aparece en una visión anterior de este libro (Imperio romano) es un elemento común de la apocalíptica. 4 Esdras nos ofrece una actualización profética de la Cuarta Bestia de Daniel (12,11): el último imperio perverso que se opone a Dios antes de la venida del mesías.

El combate escatológico (unas veces con la intervención del mesías, otras con la sola intervención divina) aparece en 4 Esdras como la actuación definitiva de Dios que aniquila a los impíos para “liberar” a su criatura, a los que están sobre la tierra (tambien en esgta visión 13,26.29).

En cuanto a Sión y a la Jerusalén celestial (10,20; una concepción igual a la del Apocalipsis de Juan: en el futuro reino mesiánico, el definitivo, todos los salvados habitarán en una ciudad celeste, maravillosa) en la visión tercera, no es fácil distinguir en el Libro 4 de Esdras en concreto si se trata de un símbolo o si se alude a la Sión terrestre (mesiánica) o a la Sión celestial (el correspondiente celestial de la Sión terrena).

Desgraciadamente el autor no describe claramente cómo era en su concepción la realidad maravillosa del reino mesiánico mientras dura en la tierra. Quizá porque supone que sus lectores ya la conocen.

Seguiremos con otros textos de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Crítica a la crítica. La obra ‘El Hijo de Dios’ de Martin Hengel (II)”

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

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Viernes, 4 de Septiembre 2009
La Biblia en los Hechos Apócrifos de los Apóstoles
Hoy escribe Gonzalo del Cerro

HECHOS APÓCRIFOS DE TOMÁS

1. Hechos bíblicos.

- Dios todo lo hizo bien: Gén 1,31; HchTom 10.
- Caída y condena de los primeros padres: Gén 3; HchTom 32.
- El crimen de Caín: Gén 4,8; HchTom 32.
- Los ángeles y las hijas de los hombres: Gén 6,1-4; HchTom 32.
- Sucesos del Éxodo: el Faraón, el becerro de oro (Éx 7-12,36; 32; HchTom 32).
- Esaú pierde su primogenitura: Gén 25; HchTom 84.
- La burra de Balaán: Núm 22,22-33; HchTom 40.
- Dureza del rey Herodes: Mt 2; Lc 23.6-13; HchTom 32.
- Jesús, el Salvador: Lc 2,11; HchTom 97; 136.
- Jesús, hijo de María virgen y de José el artesano: Mc 6,3; Mt 13,55; HchTom 2; 143.
- El ayuno de Jesús: Mt 4,2 par.; HchTom 86; 156.
- Predicación primera: “Convertíos, creed” (Mc 1,15; HchTom 28).
- Las bienaventuranzas: Mt 6,3-12; Lc 6,20-23; HchTom 66; 94.
- La regla de oro: Mt 7,12 par.; HchTom 83.
- Parábola del sembrador: Mt 13,3-9 par.; HchTom 93.
- Parábola de los talentos: Mt 25,14-30; HchTom 94; 146.
- Parábola de las minas: Lc 19,11-27; HchTom 146.
- Parábola del Buen Pastor: Jn 10; HchTom 25; 26; 39; 156.
- Parábola de los enviados a la viña: Mt 20,1-16; HchTom 60.
- Parábola de la cizaña: Mt 13,20-34 par.; HchTom 145.
- Parábola del rey que vuelve de las bodas: Lc 12,35-40; HchTom 146.
- Parábola de las diez vírgenes: Mt 25,1-13; HchTom 146.
- Parábola de la perla preciosa: Mt 13,45-46; HchTom 108; 147.
- Parábola de las bodas del hijo del rey: Mt 22,1-14 par.; HchTom 146.
- Consejos del discurso apostólico (llevar un solo vestido): Mt 10,5ss; HchTom 20; 62.
- Anuncio de persecuciones: Mt 10,16-31; Lc 21,12-19; HchTom 107.
- Actividad taumatúrgica en general: Mt 11,5; HchTom 47.
- El pozo de la samaritana: Jn 4,5ss; HchTom 47.
- El endemoniado de Gerasa: Mt 5,1-20 par.; HchTom 75-76.
- Jesús camina sobre las aguas: Mt 14,15; Mc 6,48; Jn 6,19; HchTom 47; 66.
- Curación del ciego de la piscina probática: Jn 9; HchTom 52.
- Curación del epiléptico: Mc 9; HchTom 77.
- El juicio final: Mt 25; HchTom 168.
- El pago del impuesto: Mt 17,23-26; HchTom 79; 143.
- Jesús enseña a orar: Lc 11; HchTom 53; 144.
- Discurso en la sinagoga de Cafarnaún: Jn 6; HchTom 133-
- Embajada del Bautista: Mt 11 par.; HchTom 136.
- La Transfiguración: Mt 17,1-9 par.; HchTom 143.
- Consejos de Jesús, la mano en el arado: Lc 9,62; HchTom 147.
- Los campos blancos para la siega: Jn 4,35; HchTom 127.
- El rico epulón: Lc 16,19-31; HchTom 170.
- Multiplicación de los panes: Mt 14,13-21; 15,32-39 par.; HchTom 47.
- Caifás en la pasión de Jesús: Mt 26,3ss; Jn 18, 28-37; HchTom 32.
- El pollino del domingo de Ramos: Mc 11,1ss; HchTom 40.
- Última cena: Mt 26,17ss par.; Jn 13-17; HchTom 156.
- Institución de la eucaristía: Mt 26,26-29 par.; 1 Cor 11,23ss: HchTom 27; 50; 121.
- Traición y muerte de Judas: Mt 26,14-16.47-50 par.; Mt 27,3-10.84.
- Burlas contra Jesús en la prisión: Mt 26,57-68; HchTom 48.
- Jesús llamado embaucador: Mt 27,63; HchTom 48.
- Proceso ante Pilato; Mt 27,11-26 par.; Jn 18,28ss; HchTom 32.
- Pasión: Getsemaní, corona de espinas, silencio de Jesús, el juicio, la flagelación, la hiel y el vinagre, salivazos, la caña, la lanzada (passim en los relatos de los cuatro evangelistas). Cf. HchTom 47; 86; 106; 157; 158; 165.
- Entierro, sábana, monumento: Mt 27,55-61 par.; Jn 19,38-42; HchTom 158.
- La resurrección: Mt 28 par.; Jn 20; HchTom 158.
- El camino de Emaús: Lc 24,13-35; HchTom 59.
- Desayuno con Jesús junto al lago: Jn 21; HchTom 48.
- Ascensión: Mc 16,19; Lc 24,50-51; Hch 1,9-11; HchTom 156.

2. Personajes bíblicos.

- Eva: HchTom 32.
- El diablo del paraíso: Gén 3; HchTom 32.
- Caín y Abel: Gén 4; HchTom 32; 84.
- Los hijos de Dios y las hijas de los hombres; Gén 6,1-4; HchTom 32.
- El Faraón del Éxodo: Éx 7-12; HchTom 32.
- Esaú: Gén 25,27ss; HchTom 84 v.sir.
- Balaán: Núm 22-24; HchTom 40.
- Jesús: Passim.
- La Virgen María: v. gr. HchTom 143.
- José el artesano: Mt 13,35; HchTom 2; 143.
- Los Apóstoles uno por uno: Mt 10,2-4, etc.; HchTom 1.
- Tomás el Mellizo: Jn 11,16; 20,24; 21,2; HchTom passim.
- Los falsos profetas (lobos rapaces): Mt 7,15; HchTom 79.
- El rico epulón: Lc 16,19ss; HchTom 170.
- El rey Herodes: Mt 2; HchTom 32.
- Caifás: Mt 26,3.57; Lc 3,2; Jn 11,49; HchTom 32.
- Pilato: Mt 27 par.: HchTom 32.
- Judas, el traidor: Mt 26,14-16.47-50; HchTom 32.

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro





Jueves, 3 de Septiembre 2009


Hoy escribe Antonio Piñero


Tema: Seguimos con el mesías davídico, político-guerrero en tiempos en torno a Jesús. Nos quedan aún una serie de pasajes de los Apócrifos del Antiguo Testamento que son muy importantes para hacernos una idea cabal de cómo pensaban los judíos –y se supone que también Jesús de Nazaret, salvo que se demuestre lo contrario-, sobre cómo iba a ser el mesías y su reino, características…, etc.

El primer texto importante proviene del Libro de las Antigüedades Bíblicas de un autor desconocido, que llamamos el Pseudo Filón, que debe ser de mediados del siglo I de nuestra era, por tanto contemporáneo del Nazareno. Trata de un discurso-plegaria de Ana, la madre del profeta Samuel –que lo concibe por gracia de Dios en su vejez- y que exulta de gozo por el nacimiento de este hijo suyo. Al final, Ana, como profetisa, indica que la vida y obra de Samuel no es más que una preparación y espera de la venida del mesías, el ungido (cap. 51, 3-6; Apócrifos del Antiguo Testamento, Cristiandad, Madrid, 1983, vol. II, pp. 297-8 )


Acudid a mi voz todas las gentes, escuchad mi palabra todos los reinos,
porque se abre mi boca para hablar y mis labios deben cantar al Señor. Destilad, pechos míos; anunciad vuestro testimonio, porque se os ha mandado que amamantéis. Firme será el que se alimenta de vosotros: iluminará al pueblo con sus palabras, mostrará los preceptos a las gentes, su poder se elevará muy alto. Por eso hablaré con claridad, porque de mí surgirá el designio del Señor y todos los hombres hallarán la verdad […]

El Señor da muerte con justicia y da vida con misericordia. Aunque los malvados estén en este mundo, da vida a los justos cuando quiere. Encierra a los malvados en tinieblas y reserva a los justos su luz. Cuando mueran los malvados, perecerán; cuando descansen los justos, serán liberados. Así continuará el juicio de cada uno hasta que se revele el que lo frena. Habla, Ana, habla y no calles; proclama hija de Betuel, las maravillas que Dios ha hecho en ti.

¿Quién es Ana para que de ella nazca un profeta? ¿Quién la hija de Betuel para alumbrar la luz a los pueblos? Levántate, Elcaná (Es el marido de Ana. Véase 1 Samuel, 1,1-20), y ciñe tus lomos, canta tú también los signos del Señor, pues de tu hijo profetizó Asaf (Levita y profeta en la corte de David. Véase 1 Crónicas 15-17) en el desierto: “Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, y Samuel entre ellos”.

Se ha cumplido la palabra, ha llegado la profecía. Así será hasta que den el poder a su ungido y venga la fuerza al trono de su rey. Que mi hijo permanezca a su servicio hasta que llegue la luz a este pueblo.

Obsérvese en este texto, en el el desconocido autor parafrasea la Biblia, que se supone que el ungido esperado es un rey de la estirpe de David. En la ficción de esta profecía piadosa, la madre de Samuel, que el autor considera inspirada, ve ya en el comienzo de su embarazo, que su hijo acabará ungiendo como rey a David. Y presupone también que el reino de ese ungido David será glorioso y perpetuo.

Repetimos de nuevo que este texto está escrito en momentos en los que vive Jesús de Nazaret, sólo que el autor finge una profecía del pasado. El mesías que el autor espera es un guerrero-político, un rey humano…, sólo que ayudado especialmente por las bendiciones divinas. Lo que importa de nuevo es el que el mesías traerá un reino próspero, aquí abajo, en la tierra presente, no en un mundo etéreo, celestial y futuro.

Seguiremos con otros textos de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Crítica a la crítica. La obra ‘El Hijo de Dios’ de Martin Hengel”

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

www.eldiscipulofilm.com

Saludos de nuevo.

Miércoles, 2 de Septiembre 2009



Hoy escribe Antonio Piñero


Tema: Seguimos con el mesías davídico, político-guerrero en tiempos en torno a Jesús.

Para hacernos una idea más completa aún de lo sabemos que significaba en el s. I en Palestina ser hijo de David tenemos otra excelente ayuda: la explicitación del concepto en el Targum palestinense a Gn 49,11-12.

Pero antes una aclaración: un targum es la traducción aramea de la Biblia hebrea. En Judea en el siglo I de nuestra era, la gene del pueblo hablaba arameo; el hebreo lo entendían sólo los cultos, que reservaban la lengua hebrea para la lectura de la Biblia y las discusiones eruditas en torno a ella. Ahora bien, la traducción al arameo no era literal, sino parafrástica, o a veces, abreviadora. Estos añadidos u omisiones nos ayudan a saber el pensamiento teológico de la época…, o al menos del “traductor” o meturgeman. Por cierto, este vocablo arameo se convierte en el español, popular, en “trujamán, como se recordará de “El Quijote”, por ejemplo.

He aquí el texto bíblico que luego se parafraseaba en la traducción sinagogal (Génesis 49,11-12):


No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones; 11 el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su vestimenta, y en sangre de uvas su sayo; 12 el de los ojos encandilados de vino, el de los dientes blancos de leche.


Este pasaje se parafraseó así:


Cuán hermoso es
el Rey Mesías
que ha de surgir
de entre los de la casa de Judá.
Ciñe los lomos
y sale a la guerra contra los enemigos
y mata a reyes con príncipes.
Enrojece los montes
con la sangre de sus muertos
y blanquea los collados
con la grasa de sus guerreros.
Sus vestidos están envueltos en sangre:
se parece al que pisa racimos.

(Texto y traducción de M. Pérez Fernández, Tradiciones mesiánicas en el Targum palestinense. Valencia, Editorial San Jerónimo, 1981, p. 136 )

Esta es la pintura del primer momento de la acción guerrera del mesías. El traductor destaca el aspecto sangriento de la matanza de enemigos de Israel. Entonces se entendía que estos enemigos a liquidar eran los romanos.

En el verso siguiente el meturgeman, o traductor-parafraseador como dijimos, describe el segundo acto: tras el advenimiento del Reino, una vez vencidos los enemigos (los romanos), se instaura una era de paz y abundancia mesiánicas:


Cuán hermosos son
los ojos del Rey Mesías.
Como el vino puro.
[para no ver con ellos las desnudeces
ni el derramamiento de sangre inocente]
Sus dientes son más blancos
que la leche.
[Para no comer con ellos
lo arrebatado y lo robado].
Se tornarán rojos los montes
por las cepas
y sus lagares por el vino,
y blanquearán los collados
por la abundancia de trigo
y por los rebaños de ovejas.


Texto tomado omado de la misma obra y página: Los pasajes entre corchetes son, en nuestra opinión, interpolaciones secundarias, que rompen el ritmo del poema. De ningún modo nos parece que la 2ª parte, que acabamos de trascribir, sea una reacción para oponerse y negar la primera parte, anterior. No hay contradicción, sino una escena que se desarrolla en dos tiempos: la prier es la eliminación de los adversarios de Dios y de su mesías; la segunda es la implantación del Reino Mesiánico.

El poema es, por tanto, un testimonio tanto del concepto guerrero del mesías, como de la bienandanza material de Israel cuando, gracias al Mesías, logre vencer a su enemigos y se instaure el reino de Dios. Y creemos que esta traducción fue hehcha en unos tiempos muy cercanos a los de Jesús.


Seguiremos con otros textos de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Los apóstoles en la literatura apócrifa”

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

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Saludos de nuevo.




Lunes, 31 de Agosto 2009


Hoy escribe Antonio Piñero/Florentino García Martínez

Tema: Exposición y crítica del pensamiento de Ernst Käsemann, discípulo de Rudolf Bultmann, quien en un famoso artículo, que hizo época, defendió que la raíz de la teología específicamente cristiana es en gran parte una copia de la apocalíptica judía que esos mismos cristianos habían superpuesto al pensamiento genuino de Jesús. Prometimos que esta semana veríamos cómo –según Käsemann- la “síntesis” que es la teología paulina, logra unir y a la vez superar al judeocristianismo y a la teología de los “entusiastas de Corinto”.


La síntesis paulina

Esta negación de la esencia de la apocalíptica postpascual, representada por la religiosidad de los “entusiastas de Corinto” no será, sin embargo, la respuesta definitiva en el interior de la Iglesia primitiva. Käsemann cree descubrir una nueva fase de síntesis, en la que ciertos elementos de la apocalíptica postpascual son recuperados en la teología de Pablo.

En una forma que hemos designado ya como hegeliana -tal como afirmamos en una postal anterior- Käsemann subraya los elementos en los que la teología de Pablo ofrece una síntesis de ambas tendencias. Insiste Käsemann en que Pablo es apocalíptico, como el judeocristianismo:

• Por su escatología del “ya, pero todavía no”,

• Por su visión del presente no como el fin de la historia, sino como el comienzo de la época del fin, es decir, por su combinación de escatología futura de la apocalíptica con la escatología presente (“la resurrección ha tenido ya lugar”) tipificada en la comunidad de Corinto.

Para Käsemann, la autoconciencia apostólica de Pablo sólo es comprensible a la luz de la apocalíptica. Frente a la interpretación predominante desde la Reforma (y en polémica con otros discípulos de Bultmann como Ebeling y Fuchs) que ve en la doctrina de Pablo sobre la Ley y la justificación sobre todo una polémica antijudía, Käsemann subraya en el paulinismo los elementos de polémica anti-entusiástica, conducida bajo la bandera de la apocalíptica, presentes en los escritos del Apóstol y aparentes sobre todo en su concepción del ser humano o antropología.

Es característica en este sentido la precisión que Pablo aporta a la noción de la participación del cristiano por el bautismo en la crucifixión y en la resurrección de Cristo. Pablo habla en futuro y no en pasado de la participación en la resurrección; el bautismo anticipa, da la esperanza, pero no da aún la vida futura misma.

Igualmente es característica de Pablo la interpretación que 1 Cor 15,20-28 da de la resurrección. Afirma:


“¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron. 21 Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. 22 Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo. 23 Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego los de Cristo en su Venida. 24 Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. 25 Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. 26 El último enemigo en ser destruido será la Muerte. 27 Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Mas cuando diga que «todo está sometido», es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas. 28 Cuando hayan sido sometidas a él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo”.

Si se lee atentamente este pasaje se verá que el Apóstol no habla en una perspectiva antropológica, sino cristológica; Pablo hace aquí de la escatología presente de los entusiastas la base de la escatología futura de la apocalíptica. Transforma, por tanto, la religiosidad "entusiasta" más bien en apocalíptica.

Otros de los elementos en los que Pablo sintetiza el pensamiento de la apocalíptica serían:

• Su empleo del concepto “reino de Cristo” para designar el futuro escatológico,

• Su descripción del Señor no como “Señor invocado en el culto”, sino como “Cosmocrátor exaltado en los cielos”,

• Su empleo técnico de los términos “espíritu” y “carne” para referirse a los poderes cósmicos que dominan sobre el hombre y le someten a sus esferas de dominio y que reflejan el dualismo apocalíptico.

• La misma concepción paulina de la justificación por la fe, la tensión entre el “estar ya redimido, pero aún no seguro”,

• Por último, la dialéctica entre el indicativo (la presentación de las “verdades” de la fe) y el imperativo (la parte moral o exhortativa de sus cartas que incitan a obrar el bien) paulino son un reflejo de esta síntesis de los elementos entusiásticos y apocalípticos.

Conclusión

En la hipótesis de Käsemann, la síntesis paulina habría asegurado a la apocalíptica postpascual la pervivencia dentro del sistema teológico que terminará por imponerse dentro del cristianismo. La matriz (“la apocalíptica judía asumida por el judeocristianismo”) habría dado a luz a la teología cristiana. Pero ¿qué sucedió con la matriz misma? ¿En qué quedaron las comunidades de la frontera siro-palestina en las que la apocalíptica postpascual se forjó y se desarrolló?

El final de la historia es para Käsemann tan oscuro como el comienzo. El hecho es que esas comunidades desaparecieron de la historia y con ellas esa apocalíptica. El motivo de esta desaparición lo encuentra Käsemann en el retraso de la parusía. Al prolongarse la espera del retorno del Hijo del Hombre, el ansia que motivó esta apocalíptica perdió su fuerza. Esta espera que no se hizo realidad constituyó el ocaso de la apocalíptica.

La apocalíptica postpascual, que había comenzado como una minoría judeocristiana al interior de la Iglesia, se vio reducida posteriormente a una secta y terminó por desaparecer de la escena, pero no sin antes haber influido profundamente en todo el desarrollo de la posterior teología cristiana.

La conclusión de Käsemann merece ser citada por entero:


“Hemos de constatar sin rodeos que esta esperanza se ha secado y que con ella ha fracasado al mismo tiempo la entera concepción teológica de la apocalíptica postpascual, con su espera de la parusía, cuyo centro se hallaba en la reunificación de las doce tribus, y también con su lucha por la ley mosaica y contra la práctica de la misión a los gentiles, Pero también tenemos su camino, que lleva de la Pascua a la Teología a través primero de una minoría judeocristiana, a través después de una secta al interior de la gran Iglesia, y que desaparece finalmente dejando solamente rastros literarios” (artículo “Anfänge”, p. 184).

Seguiremos en la próxima postal con una crítica a esta interpretación de una parte de los orígenes cristianos por parte de Käsemann

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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• En el otro blog, “Cristianismo e Historia”, el tema de hoy es el mismo, pues estamos comentando en los dos este libro.

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

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Domingo, 30 de Agosto 2009


Hoy escriben Antonio Piñero/Paolo Sacchi


Tema: Seguimos con el comentario de Sacchi al mesías davídico, político-guerrero en el apócrifo veterotestamentario Salmos de Salomón, pp. 429s de su Historia de Israel en la época del Segundo Templo (hay que tener presente el texto transcrito en las notas anteriores).

La esencia del mesianismo doble nos crea ciertas dificultades de comprensión. Hemos dicho ya que en una fase de la historia de Israel, brevísima por lo demás, existieron efectivamente dos ungidos (después del Exilio; el retorno de los exiliados con Zorobabel, “mesías” político, y Josué, “mesías” sacerdotal: Libro de Esdras 2-5 y Nehemías 7,7) este hecho pudo haber justificado la teoría; pero es difícil pensar que el mesianismo doble haya nacido sólo por este motivo histórico.

Sacchi presupone (p. 431) que el desdoblamiento mesías civil/ mesías sacerdotal presupone más bien una concepción del poder en el que las funciones civiles eran distintas a las religiosas. Todo ello refleja el contraste documentado ampliamente en la historia del judaísmo entre el sumo sacerdote y el que es en verdad el dirigente político y que puede conducir al pueblo casi como única figura en tiempos de guerra.

Así, es posible que la concepción del mesianismo doble haya surgido en Israel en época anterior a Jesús como una proyección escatológica –hacia el final de los día = a la época mesiánica- de una situación histórica. Esta duplicidad testimonia, además, el deseo del sacerdocio de afirmar su superioridad sobre la autoridad civil porque guaradar la Ley es más importante que el triunfo de las armas.

Es importante observar también que en los textos esenios, o cercanos al esenismo que hemos comentado en la nota anterior, sobre todo "El Rollo de la guerra", la salvación se veía igualmente como un proceso que se realiza en el tiempo histórico y en la tierra de Israel, aquí abajo. Y sabemos también –hemos citado textos- que antes de los ungidos de Aarón y de Israel debía aparecer un profeta, Elías.

Hay un plan divino que concierne a la historia. Incluso en medio de las dificultades y de la difusa sensación de una posible ruina inminente, Dios establece en la historia las bases seguras de la esperanza.

Sabemos también (los hemos comentado al hablar del “mesías guerrero”, en las notas 2-27-29 al 32) que en algunos textos de Qumrán está documentada la espera de un rey ungido, descendiente de David. Y aunque existan textos que sólo mencionan al mesías real o al sacerdotal, o al “profeta que ha de venir”, el mesianismo esenio debería siempre considerarse doble. El pasaje básico es siempre 1QS 9,11, que hemos citado (“hasta que venga el Profeta y los mesías de Aarón e Israel”).

Pero, en conjunto, los movimientos mesiánicos resultaron siempre sospechosos para la clase dirigente de Jerusalén porque debieron parecer demasiado peligrosos políticamente, no sólo por las complicaciones que podían traer con los romanos, sino también por las doctrinas igualitarias y populistas que frecuentemente los animaban.

Posteriormente los fariseos debieron también ser sospechosos de albergar el mismo espíritu belicoso que tuvieron algunos movimientos mesiánicos, a pesar de que éste no fue la expresión más característica de su pensamiento.

Recordemos finalmente el Salmo de Salomón 17,21-24 (citado en 2-27-40) que –como hemos dicho fue escrito por un fariseo:


"Míralo, Señor, y suscítales un rey, un hijo de David, en el momento que tú elijas, oh Dios, para que reine en Israel tu siervo [También es posible la traducción “para reinar sobre Israel, tu siervo”]. Rodéale de fuerza, para quebrantar a los príncipes injustos, para purificar a Jerusalén de los gentiles que la pisotean, destruyéndola… para quebrar el orgullo del pecador como vaso de alfarero, para machacar con vara de hierro todo su resistencia, para aniquilar a las naciones impías con la palabra de su boca".


Y tampoco olvidemos que si en algo podemos caracterizar a Jesús de Nazaret es como un fariseo, al menos sui generis, a quien aclamaron en su entrada a Jerusalén como “Hijo de David”, y él no protestó en absoluto, sino todo lo contrario:

“Os digo que si éstos callan gritarán las piedras” (Lucas 19,40).

Seguiremos con otros textos de la época acerca del mesías político-guerrero.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
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• Hoy en el “Blog de Antonio Piñero” se trata del siguiente tema:

“Crítica a las ideas sobre Pablo de la ‘Escuela de la historia de las religiones’”

• Información sobre la película acerca de Jesús de Nazaret, titulada “El discípulo”:

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Saludos de nuevo.



Viernes, 28 de Agosto 2009
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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