Hasta 1980, año en que Ricardo ingresó en la compañía, Semco era una empresa tradicional en todos los aspectos, con una estructura piramidal y una norma para cualquier contingencia, asegura el sitio argentino Emprendendores.News.
A partir de la llegada de Ricardo, destaca el artículo, todo cambió radicalmente: "democratizó" Semco y otorgó a sus empleados un trato tan igualitario que algunos agoreros catalogaron de "socialista".
Sistema
Los trabajadores eligen su horario de trabajo, contribuyen a diseñar los productos y sus planes de comercialización, se fijan sus propios sueldos, deciden cuál será su participación en los beneficios de la empresa, conocen el estado económico-financiero, votan las decisiones importantes, eligen la ropa (formal o informal) que llevan para trabajar y evalúan periódicamente a sus jefes.
Además, resalta el artículo, el personal no tiene recepcionistas, secretarias ni auxiliares y los despachos no están separados por tabiques, sino por plantas.
Cuando se le mencionó que se comparaba su filosofía con el socialismo de Europa oriental, Semler respondió que era creencia errónea y afirmó que la intervención obrera no suponía una pérdida de poder del jefe. "Lo que hace Semco, afirma, es prescindir del autoritarismo ciego e irracional que mengua la productividad" y asegura que se sentía encantado de que sus empleados fueran capaces de gobernarse y de valerse por sí mismos.
"Significa que se preocupan por sus puestos de trabajo y por su empresa, y eso es bueno para todos".
Lo mejor de cada sistema
En la nota, Semler reconoce que cuando reestructuró la empresa eligió lo mejor de muchos sistemas. Del capitalismo tomó los ideales de libertad personal, el individualismo y la competitividad. De la teoría del socialismo, aprendió a dominar la codicia y a compartir información y poder. La cultura nipona le inspiró el valor de la flexibilidad.
En Semco rechazan las relaciones “cuasi familiares” con la empresa y su ciega veneración por los mayores; quieren que la gente ascienda por su competencia y no en razón de su longevidad o de su conformismo.
Tiempo atrás se hizo una encuesta en Brasil sobre empleabilidad. Más de dos mil personas afirmaron que aceptarían cualquier puesto con tal de trabajar en Semco. Otra encuesta entre nuevos licenciados universitarios arrojó como resultado que el 25% de los hombres y el 13% de las mujeres querían trabajar allí.
Ricardo Semler es un empresario convencido de que dentro de una empresa existen emprendedores dinámicos. Esto queda más claro cuando uno lee algunos de los principios de la compañía:
. Estimular la creatividad y valorar a las personas que se atreven.
· Incentivar la participación de todos y el cuestionamiento de las decisiones impuestas de arriba hacia abajo.
· Preservar un ambiente informal con profesionalismo y sin preconceptos.
· Tener humildad para reconocer los errores, sabiendo que siempre habrá algo para mejorar.
A partir de la llegada de Ricardo, destaca el artículo, todo cambió radicalmente: "democratizó" Semco y otorgó a sus empleados un trato tan igualitario que algunos agoreros catalogaron de "socialista".
Sistema
Los trabajadores eligen su horario de trabajo, contribuyen a diseñar los productos y sus planes de comercialización, se fijan sus propios sueldos, deciden cuál será su participación en los beneficios de la empresa, conocen el estado económico-financiero, votan las decisiones importantes, eligen la ropa (formal o informal) que llevan para trabajar y evalúan periódicamente a sus jefes.
Además, resalta el artículo, el personal no tiene recepcionistas, secretarias ni auxiliares y los despachos no están separados por tabiques, sino por plantas.
Cuando se le mencionó que se comparaba su filosofía con el socialismo de Europa oriental, Semler respondió que era creencia errónea y afirmó que la intervención obrera no suponía una pérdida de poder del jefe. "Lo que hace Semco, afirma, es prescindir del autoritarismo ciego e irracional que mengua la productividad" y asegura que se sentía encantado de que sus empleados fueran capaces de gobernarse y de valerse por sí mismos.
"Significa que se preocupan por sus puestos de trabajo y por su empresa, y eso es bueno para todos".
Lo mejor de cada sistema
En la nota, Semler reconoce que cuando reestructuró la empresa eligió lo mejor de muchos sistemas. Del capitalismo tomó los ideales de libertad personal, el individualismo y la competitividad. De la teoría del socialismo, aprendió a dominar la codicia y a compartir información y poder. La cultura nipona le inspiró el valor de la flexibilidad.
En Semco rechazan las relaciones “cuasi familiares” con la empresa y su ciega veneración por los mayores; quieren que la gente ascienda por su competencia y no en razón de su longevidad o de su conformismo.
Tiempo atrás se hizo una encuesta en Brasil sobre empleabilidad. Más de dos mil personas afirmaron que aceptarían cualquier puesto con tal de trabajar en Semco. Otra encuesta entre nuevos licenciados universitarios arrojó como resultado que el 25% de los hombres y el 13% de las mujeres querían trabajar allí.
Ricardo Semler es un empresario convencido de que dentro de una empresa existen emprendedores dinámicos. Esto queda más claro cuando uno lee algunos de los principios de la compañía:
. Estimular la creatividad y valorar a las personas que se atreven.
· Incentivar la participación de todos y el cuestionamiento de las decisiones impuestas de arriba hacia abajo.
· Preservar un ambiente informal con profesionalismo y sin preconceptos.
· Tener humildad para reconocer los errores, sabiendo que siempre habrá algo para mejorar.